4000 personas visitaron el mercado medieval de Tres Cantos
125 puestos este año, 90 más que el año pasado, y seis tipos de actuaciones han ambientado el mercado durante todo el fin de semana.
Fotos
Huele a carne a la brasa y a pan recién hecho, a tartas de queso y creps de muchos sabores. Encontramos productos extraños y curiosos, como ranas de madera que croan y jabones de chocolate.
Es el mercado medieval de Tres Cantos, organizado por la Asociación de profesionales y Autónomos del Norte de Madrid (ASPAN) en convenio con la Concejalía de Economía, que este año ha reunido a casi 4000 personas en sus calles, con 90 puestos más que el año pasado.
Nosotros hemos tenido la oportunidad de hablar con los artesanos, y esto es lo que nos han contado.
Los artesanos y sus productos
Visitamos a la jabonera Isabel, que reconoce que en la Edad Media sería acusada de hereje y cuya lema es "no me toques los jabones". Nos enseña su aceite puro de rosa de mosqueta y su jabón de lavanda. Asegura que no vende mucho, aunque y asegura que sus precios son altos por la larga elaboración
La carpintera, por su parte, nos muestra su objeto estrella, un volador a caballito, empleado de decoración para la habitación de los niños. Ella nos ha contado que "por lo general viene mucha gente, aunque estos días son más flojos". Pese a todo se mostró contenta con el interés de los tricantinos.
Otra jabonera artesanal, de nombre Vanesa, nos ha sorprendido con su jabón con forma de chocolate: elaborado con manteca de cacao y aceite de oliva y glicerina. Otro de sus curiosos artículos es el jabón con esponja vegetal incluida, dos en uno, que hace espuma al frotar con la piel. Al igual que los anteriores, se queja de las bajas ventas.
La pulpera Paticia, trabajadora de la taberna de Arturo y especialista en el pulpo de Carballinho , nos muestra cómo lo cocina, cocido con pimentón y sal gorda.
Para Arturo, tabernero y organizador también del mercado medieval, las ventas son altas y las expectativas son buenas, ya que creen, sus precios son competitivos.
Antes de irnos saludamos al cucharero de los Hermanos Orta, que nos muestra sus morteros, cucharas y sus tablas. Nos cuenta que todo es "elaboración manual" para cocina o decoración. Pese a todo, confiesa, no vende mucho, algo que achaca a "la ubicación del mercado en la plaza de la familia en vez de en el Ayuntamiento, como en años anteriores".
Nos vamos, dejando un mercadillo a las cuatro de la tarde de puestos cerrados. Por la noche volvemos, y nos encontramos con un lugar lleno de vida y gente, que se acerca con curiosidad a conocer los extraños artículos de estos artesanos. Parece que, a los tricantinos, nos gusta salir de noche.







Comentarios
A mi parecer, el mercado medieval de este año ha dejado mucho que desear.
No ha habido actividades muy interesantes de otros años como el concurso de disfraces o la charla de los chicos de esgrima antigua, por lo que ha perdido bastante.
Coincido en que la calidad de los puestos ha aumentado, pero tampoco como para compensar lo anterior.
Creo, además, que se ha preparado con muy poca antelación, especialmente porque los vecinos lo esperamos generalmente para septiembre, como otros años, y no ha dejado demasiado margen a la gente.
Espero que solo haya sido un simulacro para uno mejor que se celebre en su fecha de los últimos años, en septiembre.
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